Primera vez con lentillas: adaptación, higiene y señales de alerta

Tu primera vez con lentillas: protocolo de 30 minutos que seguimos en consulta

Las lentillas pueden dar libertad para hacer deporte, salir sin gafas o alternar según el día. Pero no son una talla estándar ni un producto que deba elegirse solo con la graduación de las gafas.

La primera adaptación sirve para comprobar qué lente se ajusta al ojo, cómo se comporta después de un tiempo de uso y si puedes ponerla, retirarla y cuidarla con seguridad.

Respuesta rápida

Necesitas una revisión, una lente de prueba y una enseñanza práctica. La graduación de la lentilla puede diferir de la de las gafas. No duermas, te duches ni te bañes con ellas salvo indicación específica. Si aparece dolor, enrojecimiento importante, secreción o pérdida de visión, retira la lente y consulta.

Qué ocurre en una adaptación

Primero se revisa la superficie ocular, la lágrima y la graduación. Después se elige un material, un diámetro y una geometría inicial. La lente se coloca y se deja estabilizar antes de valorar:

  • centrado;
  • movimiento con el parpadeo;
  • cobertura de la córnea;
  • comodidad;
  • agudeza visual;
  • comportamiento de la lágrima.

Una lente que se siente cómoda durante el primer minuto no está necesariamente bien adaptada. Hay que observarla sobre el ojo.

Blandas, tóricas o multifocales

Las lentes blandas esféricas corrigen miopía o hipermetropía. Las tóricas corrigen astigmatismo y necesitan mantener una orientación estable. Las multifocales pueden compensar presbicia combinando diferentes zonas de visión.

También existen lentes rígidas permeables y diseños especiales para casos concretos. La elección depende del ojo, la graduación y el uso, no de una preferencia genérica por un material.

Cómo ponerlas

  1. Lávate y sécate bien las manos.
  2. Coloca la lente sobre la yema y comprueba que no esté invertida ni dañada.
  3. Sujeta los párpados sin tocar el borde del ojo con las uñas.
  4. Mira al frente o ligeramente hacia arriba y coloca la lente suavemente.
  5. Suelta los párpados despacio y parpadea.

Si molesta, retírala, aclárala con la solución indicada y revisa que no haya una pestaña o una rotura. Nunca uses agua del grifo ni saliva.

Cómo retirarlas

Mira hacia arriba, baja la lente hacia la parte blanca del ojo y pellízcala suavemente con las yemas. Las uñas no deben tocar la lente ni el ojo.

Si está seca, parpadea y utiliza lágrima artificial compatible antes de intentarlo de nuevo. No fuerces.

Higiene que sí importa

Las lentes diarias se desechan después de cada uso. Las reutilizables necesitan limpieza, desinfección y recambio según el calendario indicado.

Reglas básicas:

  • manos limpias y bien secas;
  • solución nueva cada vez;
  • nunca rellenar líquido antiguo;
  • limpiar y renovar el estuche con frecuencia;
  • respetar la fecha de sustitución aunque se hayan usado pocos días;
  • no compartir lentes;
  • no exponerlas a agua.

El estuche es una fuente frecuente de contaminación. Debe vaciarse, limpiarse con la solución recomendada y dejarse secar al aire.

Cuántas horas llevarlas al principio

El horario depende de la lente, el ojo y la respuesta en la prueba. Es habitual aumentar el tiempo de forma progresiva. Llevarlas más horas para “acostumbrarse antes” no mejora la adaptación.

Ten siempre unas gafas actualizadas como alternativa. No conviene depender de las lentillas cuando el ojo está irritado, hay una infección, se está enfermo o el ambiente resulta muy seco.

Playa, piscina y ducha

El agua puede contener microorganismos capaces de causar infecciones graves. No te bañes ni te duches con lentillas. Para nadar, la opción más segura es usar gafas de natación graduadas.

Si una lente entra en contacto con agua, retírala. Si es diaria, deséchala. Si es reutilizable, consulta el protocolo adecuado y no la vuelvas a poner de inmediato.

Señales de alerta

Retira las lentillas y pide valoración si aparece:

  • dolor;
  • enrojecimiento intenso o unilateral;
  • fotofobia;
  • secreción;
  • visión que no se recupera al retirar la lente;
  • sensación persistente de cuerpo extraño;
  • una mancha visible en la córnea.

No vuelvas a colocar la misma lente para comprobar si “ya pasó”.

Revisión de seguimiento

La adaptación se confirma después de utilizar la lente en la vida real. En la revisión se pregunta por comodidad al final del día, calidad de visión y manejo, y se vuelve a observar la lente sobre el ojo.

Los usuarios habituales también necesitan controles periódicos, aunque vean bien. La superficie ocular puede mostrar cambios antes de que sean evidentes.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo comprar lentillas con la receta de mis gafas?

No es suficiente. La potencia puede cambiar y hacen falta parámetros y una valoración de adaptación.

¿Es normal notarlas?

Una sensación leve al principio puede ser normal, pero no debería haber dolor ni irritación creciente.

¿Puedo dormir una siesta con lentillas?

No, salvo que un profesional haya indicado expresamente una lente y pauta aptas para ello.

¿Qué hago si no consigo quitarla?

Mantén la calma, lubrica con lágrima compatible y parpadea. Si no se mueve o hay dolor, solicita ayuda profesional.