Qué medimos de verdad en un examen visual completo (y por qué cada prueba importa)
«Vengo a graduarme la vista.» Es la frase con la que empiezan casi todos los exámenes en nuestro gabinete, y casi siempre acabamos haciendo bastante más que poner cristales delante del ojo. Un examen visual completo tiene dos misiones: medir cómo ves y vigilar cómo está tu ojo por dentro. Te explicamos, sin tecnicismos, qué pasa en cada fase y por qué ninguna sobra.
El examen, paso a paso
Hablamos contigo
Antes de medir nada preguntamos: a qué dedicas el día, cuántas horas de pantalla, si conduces de noche, si notas fatiga o dolores de cabeza. La mitad del diagnóstico está en lo que nos cuentas.
Refracción objetiva
El autorrefractómetro nos da en segundos un punto de partida fiable de tu graduación y de la curvatura de tu córnea, sin que tengas que decir nada.
Refracción subjetiva
Aquí afinamos contigo, comparando opciones, hasta dar con la graduación en la que ves nítido y cómodo. Es la parte más artesanal del examen.

Para la refracción subjetiva trabajamos con el foróptero digital Essilor Vision-R 800. A diferencia del foróptero de toda la vida —que cambia la graduación a saltos de 0,25 dioptrías— este modifica la potencia de forma continua, hasta en pasos de 0,01 D. Eso significa que podemos buscar el punto exacto en el que tu vista «engancha», en lugar de quedarnos en el escalón más cercano.

Cuando hace falta un espacio más compacto o un acceso más cómodo —por ejemplo para personas mayores o con movilidad reducida— usamos la estación inmersiva Vision-S 700, que recrea distancias de lejos, intermedia y cerca sin necesidad de una sala larga. Al terminar, te enseñamos sobre escenas reales la diferencia entre tu graduación antigua y la nueva: ver el cambio convence más que cualquier explicación.
Ver «bien» no es lo mismo que ver «lo mejor posible». Muchas veces la diferencia está en esa última décima de dioptría que un foróptero clásico no puede dar.
La parte que no se ve: la salud de tu ojo
Aquí es donde un examen completo se separa de una simple graduación. Dos pruebas rápidas e indoloras nos dejan vigilar tu salud ocular:
Tonometría (presión intraocular). Con un suave pulso de aire medimos la presión dentro del ojo, sin tocarlo y sin gotas. Una presión alta es el principal factor de riesgo del glaucoma, una enfermedad que no avisa: no duele y no quita visión hasta fases avanzadas. Por eso conviene medirla de forma rutinaria.

Retinografía y OCT. Con el NIDEK Retina Scan Duo 2 hacemos una foto en color del fondo de ojo y, además, cortes de alta resolución de las capas de la retina y del nervio óptico. Es como pasar de una foto a una ecografía: vemos en relieve estructuras que a simple vista no se aprecian. Ayuda a detectar a tiempo glaucoma, degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o retinopatía diabética.

No diagnosticamos enfermedades, las detectamos. Si algo se sale de lo normal, te derivamos al oftalmólogo con las imágenes y el informe en la mano. Cogerlo pronto lo es casi todo.
Los más pequeños: ver bien para aprender bien
En la infancia, gran parte del aprendizaje entra por los ojos, y un problema visual no detectado puede confundirse con falta de atención o dificultades en el cole. El reto es que un niño pequeño no colabora con las pruebas clásicas. Para eso usamos el autorrefractómetro pediátrico Plusoptix A09: mide la graduación de los dos ojos a la vez, a un metro de distancia, sin contacto y en menos de un segundo, con luces y sonidos que captan la atención del peque.

Permite detectar de forma precoz el ojo vago (ambliopía), el estrabismo y defectos de graduación importantes, justo cuando todavía hay margen para tratarlos.
¿Cada cuánto deberías revisarte?
Adultos sanos sin graduación: cada 1–2 años.
Si llevas gafas o lentillas: una vez al año.
Niños: antes de empezar el cole y luego de forma periódica.
A cualquier edad, si notas fatiga, dolores de cabeza, visión borrosa o destellos: no esperes.
Tres mitos que oímos a menudo
«Si veo bien, no necesito revisión.» El glaucoma y otras patologías no dan síntomas al principio. Ver bien hoy no garantiza que tu ojo esté sano.
«Forzar la vista la empeora.» Usar los ojos no los gasta. Lo que cansa es una graduación mal ajustada o no corregida.
«Los exámenes con tanta máquina son caros.» En Óptica Herradores el examen visual completo es gratuito y sin compromiso de compra.
¿Cuánto dura un examen visual completo?
Entre 30 y 40 minutos, según el caso. Incluye refracción, agudeza visual, tonometría y valoración de la retina.
¿Necesito cita previa?
Es muy recomendable para asegurar disponibilidad. Puedes reservar por web, llamando al 922 634 615 o por WhatsApp al 675 678 363.
¿Tengo que llevar algo?
Si la tienes, trae tu graduación anterior y tus gafas o lentillas actuales. Así comparamos y vemos la evolución.
¿Hacéis examen a niños?
Sí, desde bebés. Con el autorrefractómetro pediátrico medimos sin que el niño tenga que colaborar.
¿Quieres conocer todo el equipamiento del gabinete? Está en equipo y tecnología. Y si prefieres lentillas a las gafas, te las adaptamos en contactología.